Cada día nacen miles de marcas en todo el mundo. La gran mayoría, y dado que vivimos en pleno desarrollo de la Era Digital, lo hacen en un entorno ‘online’. Esto es así gracias a la facilidad que supone establecerse en el entorno web. Pensémoslo: no necesitas una gran inversión y basta con conexión a internet y un ordenador para poder lanzar tu marca al mundo.

Cualquier empresa que se precie, por pequeña que sea, hoy por hoy debe tener presencia en la red. Y si no es así son marcas con fecha de caducidad. La página web es el empleado más fiel que puede tener una compañía. Trabajará las 24 horas sin quejarse, venderá y recomendará tus productos perfectamente y gestionará tus envíos y stock de manera inmediata. No invertir en el entorno online está considerado un suicidio empresarial.

¿Y las marcas que se auto proclaman como 100% digital? Esas marcas que parece que, efectivamente, son 100% online porque solo tienen interacción con sus clientes a través de la web. Pensemos por ejemplo en Facebook, Amazon o Tinder. Son ejemplos de empresas de tecnología que tienen 3 nichos de mercado muy diferenciado. Os diré una cosa: ninguna marca, por pequeña que sea o sea cual sea la actividad a la que se dedica, es 100% online. 

Las marcas puramente digitales no existen.

Podemos pensar que una marca cien por cien online es aquella que opera íntegramente en un entorno web y estaríamos en lo cierto. Pero existe un problema: detrás de cada marca hay una persona. Y, cuanto más grande es tu empresa y más lejos llega tu marca, más personas estarán detrás. Las personas, por lo general, somos seres sociales y nos comunicamos los unos con los otros. Pues bien, en el momento en que una persona que trabaja para una marca supuestamente online descuelga el teléfono para contactar con un proveedor, da una conferencia ante miles de personas, o compra un café en la cafetería de la esquina, esa marca ya se está moviendo en un entorno ‘offline’.

Pensemos en Amazon, una marca que da un servicio de compras por internet. Pero, ¿qué pasa con los envíos? ¿Qué sucede con la logística? ¿Y qué pasa con la relación con los proveedores o clientes insatisfechos? Pues que detrás de todo eso hay una estrategia también. La manera en que recibimos los envíos o nos contestan al teléfono forma parte de la marca, y eso nunca podrá ser online.

No puedes pretender tener una marca puramente digital si vas a trabajar para personas, si vas a tratar con personas, ya que las marcas están construidas por personas y las personas son las que crean el entorno digital. De hecho podemos incluso decir que el entorno digital no existe. Es un escalón más de la propia naturaleza, que no se puede crear de la nada. No podría haber digitalización si no existiera ya para poder ser creada. Cada pixel no es más que la perfecta conjunción de una reacción física del entorno físico, creada para el ojo humano. Puramente natural.

Puede que ahora mismo te halles inmerso en un bucle infinito sobre la creación de las cosas. A veces parece que simplemente están ahí, pero no hubieran estado sin una persona y un cerebro detrás.

Las marcas digitales no han de olvidarse de que, por mucho que desarrollen su actividad en la red, en algún momento han de tener una interacción real con otro ser humano. Si no tienes una estrategia de marca preparada para ese caso, entonces, prepárate para el fracaso.

El éxito de tu marca dependerá de su grado de empatía y afinidad con las personas. Da igual que vendas lechugas en un mercado o capacidad de almacenamiento. Las personas son personas, dentro y fuera de la red.

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